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Queridos Hermanos y fieles devotos de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de la Esperanza de Vegueta, el 30 de marzo de 1985 fue entregada por su autor, nuestro hermano José Paz Vélez, la Imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud a nuestra Cofradía. Esa misma tarde, después de la inspección del entonces Vicario General, D. Juan Artiles Sánchez, fue bendecida en una misa solemne en nuestro templo parroquial, por nuestro Director Espiritual de entonces, D. Blas Herrera Pérez. Al día siguiente, Domingo de Ramos, la cuidad se sobrecogía al contemplar el dolor sereno reflejado en la cara de Nuestro Cristo. Se cumplen, por tanto, 25 años de aquella gloriosa ocasión, motivo por el cual, hemos preparado un amplio programa de actos y celebraciones, que nos planteamos como un tiempo de gracia para los hermanos cofrades, donde, junto con la Comunidad Parroquial, poder reflexionar sobre la perspectiva histórico artística y cultural de la Imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud, así como en los aspectos teológicos y la aplicación en la vida en el aspecto espiritual, dentro de la religiosidad popular del mismo. Creemos importantes los espacios de reflexión que, entorno al aniversario hemos planteado. Estos pueden ser un espacio de enriquecimiento para los hermanos, así como un mayor conocimiento por parte de la sociedad. El programa de actos a realizar durante el año 2010, y que culminará con una SALIDA EXTRAORDINARIA por las calles de Vegueta es el siguiente. Puedes descargar el Programa e itinerario de la Salida pinchando AQUÍ
Recibe un fraternal
saludo. Fernando Santana Santana Hermano Mayor
Carta del Señor Obispo
La Real e Ilustre Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de la Esperanza de Vegueta celebra este año el XXV Aniversario de la Bendición de la Imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud. La conmemoración y los actos con los que quieren celebrar el acontecimiento se han de leer como momento de gracia y oportunidad de Esperanza. Si nos permitimos en algún sentido mirar hacia atrás, al tiempo transcurrido, es siempre para dar gracias al Señor por su presencia de gracia junto a nosotros y para confirmar, con la certeza de su presencia, la certeza y la firmeza de nuestra Esperanza en el futuro. El Señor nos ha hecho mucho bien, el Señor quiere que sigamos haciendo mucho bien.
Como he hecho muchas veces en celebraciones como esta, os invito a volver nuestra atención a algo tan elemental como nuestros cumpleaños más normales: los de nuestro propio nacimiento. ¿Qué significa exactamente “cumplir” años? ¿Agotar o llenar? ¿Agotamos los años que cumplimos o llenamos los años al cumplirlos?. Hay vidas y vidas. Hay vidas que con el paso de los años van agotando su densidad, como vaciando o perdiendo su contenido en la nada de los muchos días iguales a sí mismos, sin meta y sin cosecha. Hay vidas, sin embargo, que cumplen las etapas, los años que transcurren, llenándolos de vida, la propia y la de todos cuantos los rodean. Comprendemos entonces que los años que se vacían al cumplirlos no merece la pena celebrarlos. Sin embargo, ¡Con qué gozo se celebran los años que se aprecian llenos! Cumplir años debería ser siempre haber llenado las horas y los días de vida y de sentido. Es entonces cuando se entiende la expresión “celebrar un aniversario”. Celebrar es revivir. Da alegría celebrar lo que da alegría revivir. Y da alegría revivir lo que se ha vivido y se vive con alegría. Los matrimonios, los sacerdotes, por ejemplo, que han ido creciendo día a día en el amor hecho entrega, se consideran felices al conmemorar las bodas de plata o de oro. Son aniversarios llenos de sentido, porque celebran, reviven vidas llenas de sentido, aunque tengan que contar, asumir y comprender las mil debilidades connaturales a nuestra condición de criaturas frágiles y débiles.
Decidir celebrar que la Imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud cumple 25 años significa acoger esta ocasión como un momento para preguntarse si están llenando los años al cumplirlos o los están “dejando agotar”; si la verdad personal de los creyentes y devotos de Nuestro Padre Jesús de la Salud, la vida de la hermandad, es una vida de entrega y de fidelidad al Dios que nos salva y de servicio a los hermanos por quienes Él se entrega para la Salvación. Cristo nos salva, es nuestra Salud, nuestra Salvación. María es el apoyo de nuestra Esperanza. Que sigan llenando la vida de Salvación y de Esperanza.
Que el Señor nos bendiga con su amor y nos llene de amor mutuo.
Las Palmas de Gran Canaria, 16 de julio de 2010
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